El hombre irrazonable



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Domus aurea

neron.gifEscucha música mientras lees pulsando aquí (Henry Purcell, Dido y Eneas, 1689)

En el año 59 d.C., Nerón encomendó a los arquitectos Severo y Celer un palacio imperial que no tuviera parangón con lo construído hasta entonces, alzado entre las colinas Velia y Esquilino. Su nombre, la "Casa Dorada" (Domus aurea en latín) estaba plenamente justificado.

Un camino flanqueado por columnas conducía a la entrada principal. Desde este privilegiado lugar se divisaba toda la finca: la elegante colina que bajaba hasta el lago, los pabellones diseminados aquí y allá y la larga fachada del edificio imperial, toda ella porticada (muy de moda en aquella época). Estaba rodeada por un pórtico de triple columnata que se extendía a lo largo de una milla romana (aproximadamente 1480 metros) y casi todas sus estancias estaban revestidas de oro, nácar, perlas y piedras preciosas -incluídas las vigas del techo-, asi como multitud de estatuas y obras de arte nuevas o expoliadas de antiguos templos griegos.

En la construcción de la Domus Aurea se utilizaron técnicas muy innovadoras. Nada más entrar el invitado de turno se topaba con una cascada de agua que parecía venírsele encima pero en el último momento desaparecía por un canal que se abría hacia abajo. El palacio contaba con magníficos vestíbulos y columnatas, bibliotecas e innumerables piscinas y baños con piletas de plata surtidas de agua de mar o de distintas aguas minerales. Los techos de los comedores estaban formados por unas planchas móviles de marfil y oro que, durante los banquetes se entreabrían para dejar caer pétalos de flores y perfumes variados entre los invitados. El comedor principal, decorado con frescos de Fabullus y Plinio, artistas extraordinarios, estaba coronado por una cúpula que giraba día y noche entorno a su eje mediante la fuerza del agua. Estas técnicas se fueron perdiendo con el paso de los siglos.

A su alrededor existía un lago y un parque de caza muy bien dotado de piezas con bosques, prados y viñedos, ocupando unas sesenta hectáreas de terreno. En la plaza que se habría delante del palacio se alzaba el Colossus, la efigie del emperador Nerón en bronce dorado, de 35 metros de alto y equivalente a un edificio actual de doce plantas. Este coloso fue destruido más tarde para construir en su lugar el mayor anfiteatro del imperio, llamado por dicha razón Coliseo y que afortunadamente ha logrado sobrevivir hasta nuestros días.

Nerón ascendía los pisos de este palacio mediante un ascensor, construído en madera de sándalo, que era elevado, deslizándose por cuatro carriles, mediante una polea y un cable del que tiraban esclavos.

Sin embargo, el emperador se ganó el odio del pueblo al ordenar la expropiación de centenares de viviendas para poder construir su residencia de ensueño. Se propagaron rumores contradictorios sobre su persona: unos le hacían responsable del incendio que destruyó dos tercios de Roma en el año 64, otros, por el contrario, alababan su heroísmo en las labores de extinción. Bajo los cimientos de la Domus Aurea se encontraron restos de viviendas carbonizadas, revelando que el proyecto se tragó un barrio entero. Nerón había culpado del incendio a la nueva secta de los cristianos. Todos estos excesos obligaron a Nerón a seguir el consejo de su tutor: se suicidó clavándose un puñal con la ayuda de su siervo mientras el pueblo pedía a gritos su sangre.

Los emperadores Tito y Trajano, ansiosos por distanciarse de su excéntrico antecesor, hicieron lo posible por borrar todo vestigio del palacio: erigieron sendos complejos de termas y templos sobre la Domus Aurea y saquearon cuanto allí había de valor, incluido el mármol de las paredes y suelos.

Su penoso estado no mejoró hasta el Renacimiento, en que grandes artistas como Rafael y Miguel Ángel quedaron fascinados por la extraordinaria simetría y belleza de sus frescos. Sus discípulos, colándose por un pequeño agujero, descubrieron la sala principal y estamparon sus firmas -todavía hoy visibles- en el techo. Por ello, el descubrimiento del palacio de Nerón inspiró muchas de las construcciones y decoraciones de estilo clásico del Renacimiento.

La famosa estatua de Laocoonte, considerada unánimemente como la mejor escultura conservada de la antigüedad clásica, fue hallada en este mismo lugar en un penoso estado debido a la humedad y a los corrimientos de tierra. Los frescos afortunadamente no corrieron la misma suerte. Según los arqueólogos el calcio adherido a su superficie los ha protegido durante todos estos siglos.

En 1999 la Domus aurea parcialmente restaurada, abrió sus puertas al público para visitas limitadas.
10/11/2004 10:08 #. Tema: Tales y cuales.

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Autor: Anónimo

faltan fotos

Fecha: 29/01/2005 20:29.


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Autor: pepa

es magnifica, la visité en 1999 y queria volver a verla ahora pero creo que vuelve a estar cerrada por el penoso mantenimiento del gobierno italiano. Los frescos se oxidan debido a la humedad del 90% que hay y no hacen gran cosa. una lastima

Fecha: 02/01/2008 20:12.


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