![]() El hombre irrazonable |
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Damnatio memoriae o el Sínodo del terror Era el año 891. Se trataba entonces de elegir su sucesor para la silla vacante de San Pedro en Roma. Reunidos los obispos y notables del clero, hombres notorios de la Iglesia y todas las clases del pueblo, eligieron como sucesor al anciano y virtuoso obispo Formoso, quien hacía tiempo era Obispo de Porto. Porto era un antiguo puerto del Lacio en la orilla derecha del Tíber y en su desembocadura. Lo había construído el emperador Claudio y más tarde Nerón le dió el nombre de Portus Augustu. De este puerto tomó nombre la Vía Portuensis que de Roma llegaba hasta la moderna Ponte Gala.El hecho es que la elección de Formoso era una contravención del Derecho Canónico que prohibía el traslado de una sede a otra. Además, Formoso, a quien sus contemporáneos reconocían como un hombre de increíble pureza de costumbres para lo que se acostumbraba y estilaba en su tiempo en que ser disoluto era la regla para clero y seglares, era hombre de extremada austeridad, cualidad que conservó toda su vida. Sin embargo, según algunos cronistas, era hombre ambicioso de poder. Ya siendo obispo de Porto había tenido problemas con el Papa Juan VIII. En abril de 876, Juan VIII condenó "in absentia" a los cabecillas de una rebelión romana y con ellos al Cardenal Obispo Formoso de Porto que al parecer estaba de alguna manera relacionado con ellos. El Papa le depuso de su cargo y le reprendió severamente. En otras crónicas se dice que el año 867 Formoso había sido enviado a Bulgaria como misionero por el Papa Nicolás I, pero siendo contrario a Carlos el Calvo, fué desterrado el año 876 y privado de su obispado por Juan VIII. Pero Formoso, humildemente, se presentó ante Juan VIII que le absolvió de sus culpas, pero haciéndole jurar que no pondría más los pies en Roma, bajo ningún pretexto. Realmente por lo que se trasluce de las escasas informaciones de las crónicas llegadas hasta nosotros, Juan VIII veía en Formoso a un rival. Más tarde moriría asesinado el 15 de diciembre del 882. A su muerte es elegido como Papa, Marino. A él se dirige Formoso para que le levante su juramento de no ir a Roma. Marino le relevó de éste, restituyéndole a su sede de Porto. Muere al poco tiempo el Papa Marino y el año 885 es elegido papa Esteban V y quien le consagró fué precisamente el obispo Formoso. Algunos historiadores de la Iglesia sitúan después de Esteban V, a Adriano III, pero en aquellos tiempos en que en 10 años hubo 11 Papas y con la escasez de documentación de la época, siempre ha habido dudas en estas sucesiones. Sea Esteban o Adriano, a su muerte asciende a la Cátedra de Pedro, como ya dijimos, el Obispo Formoso el 19 de septiembre del 891. Formoso hereda los mismos problemas de sus predecesores. El Emperador Guido de Espoleto el año 892 pidió al Papa Formoso que diese a su hijo la corona imperial. Su preocupación era que su hijo se asegurase la sucesión. Formoso no tuvo más remedio que hacerlo en contra de su voluntad. El 30 de abril de aquel año, Formoso se trasladaba a Rávena y colocaba la corona en la frente de Lamberto de Espoleto, aunque de muy mala gana, forzado por las circunstancias y como ya habían hecho sus predecesores, para evitar una guerra ya que consideraba a los espoletanos como "malos cristianos", usurpadores de derechos del Estado eclesiástico y autores de muchas vejaciones a la Iglesia. En 893, Formoso muy disgustado con los espoletanos, pensó en invitar a Arnolfo, Rey de Alemania, para que viniese a Italia a defender la herencia de San Pedro "contra la tiranía de aquellos malos cristianos". Entonces Arnolfo, envió tropas al Norte de Italia, aterrorizando la región, llegando hasta Piacenza, retirándose después sin razón aparente para ello. En 894 muere el Emperador Guido de Espoleto. Su hijo Lamberto no gozaba del prestigio del padre. Este momento, lo aprovecha Formoso para enviar nuevos emisarios a Alemania. Dumas, uno de los analistas del Papado de aquellos tiempos, señala que "esto era un juego peligroso del Papa...doblez más bien". Por un lado afirmaba su afecto por Lamberto y por otro enviaba emisarios a Alemania para ver si encontraba quien acabase con él y su familia. Arnolfo cuyo deseo era reconstruir el Imperio de Carlomagno, atraviesa los Alpes, llega a Pavía en 895 y en febrero está ante las puertas de Roma. Pero los espoletos vienen a las puertas de la capital para defenderla contra los alemanes. Sin embargo, al ver el número y aparato de las fuerzas germanas prefirieron dar media vuelta y retirarse para su feudo. Los alemanes fueron recibidos por el Papa ceremonialmente en 896. Formoso acoge a Arnolfo en el atrio de la Basílica de San Pedro y pone sobre su cabeza la corona imperial de Carlomagno. El siguiente paso era obtener la sumisión del otro "emperador", Lamberto, pero la madre de éste, Agiltrude, que era más brava que su hijo, se niega a que acepte tal sumisión. Arnolfo se disponía a lanzar sus fuerzas contra los Espoleto, cuando repentinamente cae víctima de una parálisis, que según señala Huber, "era la enfermedad hereditaria de los carolingios orientales". Esta enfermedad le obliga a retirarse y salir de Italia, ocasión que aprovechan Lamberto y su madre para entrar en Roma con sus huestes. ¿Qué sucedió entonces? Las crónicas de la época son muy parcas al respecto, pero el día 4 de abril del 896, día de Pascua, dicen que el Papa Formoso "moría de muerte violenta". Sus restos fueron enterrados junto con los de sus predecesores en el atrio de San Pedro. Se organiza un movimiento popular que eleva a la silla papal a un sacerdote de nombre Bonifacio, que asciende con el nombre de Bonifacio VI. Reinó sólo 15 días. Parece que "un ataque de gota" acabó con él. Entonces el voto de los electores recayó sobre el obispo de Aguani, Esteban, que se convierte así en Esteban VI. Esteban era descendiente de una familia noble de Roma, pariente y discípulo del obispo y famoso bibliotecario Zacarías. Esteban VI se ve en las manos de Lamberto y su agresiva madre. Estos, vengativos, quieren hacer algo que suene y quede marcado para siempre en la historia. Quieren acabar con la memoria de Formoso al que odiaban profundamente. Y la venganza fué, según todos los recopiladores de aquella época, "lo más horrendo que jamás haya podido contar la Historia". Una profanación sacrílega y la aplicación de la "damnatio memoriae" en un escenario macabro. Las fuentes para conocer aquellos hechos no son muchas: las Actas, bastante alteradas, de un Concilio romano que tuvo lugar en 898 y según otros autores en 904, los escritos del sacerdote alemán Auxilius, seudónimo tras el que se escondía el verdadero nombre del autor, que fué sin duda una jerarquía eclesiástica ordenada en Roma por Formoso y la "Historia Imperatorum et Regum", llamada Antapodosis. La damnatio memoriae ya se conoció en la antigua Roma, recayendo en el pasado contra Nerón (68), Julián (193), Máximo (238) y Cómodo. Nerón, después de una vida de locuras infinitas, acabó suicidándose. Llevó a la dinastía Julia Claudia a un fin ignominioso y por ello fué el primer emperador que sufrió la aplicación de la "damnatio memoriae" por medio de la cual su reinado fué oficialmente borrado de los Anales de la Historia oficial de Roma por el Senado. Igual ocurrió con Julián, Máximo y Cómodo, que fué asesinado por incompetente y caprichoso el último día del año 192 y luego sometido a la esponja borradora de la Ley llamada "damnatio memoriae". Pero en el caso del Papa Formoso, la damnatio memoriae no se concretó a deshacer lo hecho por él y tampoco a borrarle de la Historia del Papado. Querían sus enemigos disfrutar con un espectáculo verdaderamente terrorífico. Hacía nueve meses que Formoso había muerto. La damnatio memoriae exigía llevarle ante un tribunal reunido con un sínodo presidido por el propio Papa Esteban VI en la Basílica Constantiniana. A este sínodo se llamó desde entonces Sínodo del Terror, Concilio cadavérico o Concilio de la muerte, en todos los libros de historia de la Iglesia. Corría el mes de febrero o marzo del año 897. Un grupo de facinerosos conjurados, enviados por quienes querían llevar adelante el proceso, penetró en el Vaticano, violó y profanó la tumba del Patriarca. Primero buscaron tesoros que creían escondidos en ella y que no hallaron y luego sacaron el cuerpo en avanzado estado de putrefacción y en parte momificado, de Formoso. El Concilio romano de 898 dice en su Canon 1º claramente: Esteban hizo colocar el cuerpo de Formoso ante un tribunal. Con escuetas palabras nos da una idea de lo que debió ser aquella escena. Un hedor terrible emanaba de los restos cadavéricos. A pesar de todo ello, se le llevó ante el Tribunal, revestido de sus ornamentos sagrados, con la mitra papal sobre la cabeza casi esqueletizada donde en las vacías cuencas pululaban los gusanos destructores, los trabajadores de la muerte. Sentaron a la momia semiputrefacta de Formoso, revestido, en un sillón, atándolo para que no resbalase. Un diácono fué nombrado como abogado de oficio para que hablase en nombre del difunto, de pie junto al cadáver. Los clérigos y jerarquías eclesiásticas se sentaron en sus sitiales. El Papa Esteban VI en su silla, presidía el Concilio de la Muerte. Comenzó el juicio. Un escribano tomaba cumplida nota de cuanto se decía. Comenzaron las acusaciones, seguidas del interrogatorio al cadáver del antiguo Papa. La más grave de todas las acusaciones era: Por una ambición culpable, Formoso había cambiado su sede episcopal de Porto por la sede de Roma. El diácono defensor y vocero, temblando y con voz apenas audible, respondía con voz balbuciente. La sesión se prolongaba. Las Actas aumentaban de volumen con los cargos, los interrogatorios, las respuestas. Allí se sacó a la luz toda la vida del austero Formoso buscando en ella cuanto pudiera pesar en la sentencia. Se le echó varias veces en cara su "ambición desmedida", sus disputas siendo obispo de Porto con el Papa Juan VIII y se le tachó de perjuro, se dijo que juraba en vano, se sacaron a relucir leyes canónicas olvidadas y después de muchas horas de aquella horrible sesión de pesadilla, se dejó la causa lista para sentencia. Poco pudo hacer el infeliz diácono a quien tocó aguantar a pie firme junto al cadáver, para defender a su representado. ...Y se dictó la sentencia: Se consideraba y proclamaba que el acusado había sido indigno servidor de la Iglesia, que había llegado a la silla papal en forma irregular y que por lo tanto... era un Papa ilegítimo y que... todo cuanto había hecho, decretado y ordenado durante su papado era nulo de toda nulidad, incluídas claro está, las ordenaciones. Había que destruir todo lo escrito y dictado por él, revocar sus decretos y borrarle de la Historia como si no hubiese existido. Seguidamente, continuando con el ceremonial previsto para aquella damnatio memoriae excepcional, la horrible momia fué despojada de todas sus vestiduras, símbolos o signos de su jefatura eclesiástica que le fueron arrancados violentamente. Sólo se le dejó adherido al putrefactro cuerpo el cilicio que el infeliz Papa llevó siempre en vida y en la muerte como penitencia voluntaria. Se le cortaron los tres dedos con que había impartido tantas bendiciones y se quemaron arrojando sus cenizas al Tiber. Un grupo de soldados cogió el cadáver y lo arrojó a una fosa maldita en la que yacían los cuerpos de varios condenados a muerte y algunos desconocidos. No contentos los salvajes partidarios de los Espoleto, rugiendo de odio, asaltaron aquella otra tumba, cogieron de nuevo el cadáver de Formoso y lo arrojaron al río Tíber. Esteban VI exigió a los eclesiásticos ordenados por Formoso su renuncia por escrito. Se sucedieron los acontecimientos de aquel entonces velozmente, tanto que no ha quedado ni siquiera una relación documental y fehaciente de lo que pasó. Parece cierto, sin embargo, que una gran parte del pueblo romano, partidaria de Formoso, cuando supo lo que habían hecho Esteban y los suyos y quienes le apoyaban, entraron en el Vaticano (era el año 897), cogieron a Esteban VI y le llevaron violentamente después de desnudarle en vivo como él había ordenado hacer con Formoso muerto, a una prisión subterránea. Le echaron sobre los hombros un manto de fraile y quedó encerrado en la obscura prisión. Poco después fué estrangulado en aquel siniestro calabozo. Dice Fodoardo de Reims, célebre historiador del s. X, que fué un justo castigo por el sacrilegio cometido sobre el cadáver de Formoso. Su epitafio hace alusión al género de muerte que sufrió. Ese mismo pueblo, agresivo y violento, llevó a la silla papal, entregándole el poder, al Cardenal de San Pedro in Vincoli, de nombre Romano y como Papa Romano se sentó en la silla de San Pedro. Poco duró también Romano. No era muy apetecible ser Papa en aquellos tiempos. A los cuatro meses moría, también al parecer de muerte violenta. Le sucedió Teodoro II, quien moriría tres semanas después de ser elegido Papa, asesinado también. Pero, en tan poco tiempo de Papado, tuvo la oportunidad de convocar rápidamente un Sínodo en el curso del cual devolvió sus derechos a los eclesiásticos ordenados por Formoso, destruyendo las cartas de renuncia exigidas por Esteban VI. Rehabilitó a Formoso e hizo quemar las Actas de aquel siniestro "Concilio cadavérico". ¿Qué sucedió mientras tanto con el cadáver del Papa Formoso? Las crónicas han recogido parte del suceso. Una crecida del Tíber arrastró el cadáver de Formoso que quedó varado río abajo entre algunas ramas o vegetación de la orilla, siendo encontrado por un humilde y piadoso ermitaño que lo recogió dándole cristiana sepultura. Esta noticia fué comunicada al Papa Teodoro II, quien se apresuró a organizar una procesión para ir en busca del ahora venerado cuerpo, que fué nuevamente desenterrado y colocado en una caja con todos los ornamentos de su rango y llevado solemnemente hasta el Vaticano donde se le dió sepultura entre las tumbas de los Papas, en el atrio de San Pedro, como cuenta el cronista Auxilius. Roma ardía en luchas sangrientas entre los partidarios del Papa Formoso y los contrarios a él, formándose dos partidos entre los que durante mucho tiempo fueron frecuentes las muertes violentas. La subida, en medio de aquellas luchas, al solio papal de Juan IX, acabaría rehabilitando definitivamente la memoria del Papa Formoso, quemándose los papeles que aún quedaban después de los que ya destruyó Teodoro II y perdonando a la mayoría de quienes habían intervenido en el Concilio cadavérico, en aras de la paz definitiva entre ambas facciones. 27/12/2004 12:54 #. Tema: Tales y cuales. 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O papado no século IX era demais. Leia esta história e veja se as coisas mudaram muito. Abraços,
Fecha: 14/04/2005 23:05.
La verdad,en tiempos pasados,la jerarquia eclesial, principalmente la de los Papas, fue un abuso, en general. Se tiene entendido que los Papas gozaban de riquezas, (O no se si lo hacen actualmente) y tenian poder , pero no lo ejercian de forma correcta sino que lo utilizaban para dominar a los demas, siendo que su categoria de ser guias de la iglesia no se los permitia, empero , lo hacian. cuando no existian los motores para trasladarse de un lugar a otro, utilizaban personas que perfilaban como esclavos.
Todo esto a dado origen a confusiones de tipo social, porque me ha tocado escuchar a personas que tienen un gran rencor hacia el clero, por la mala actuacion de ellos. tambien se dice que existen celibes que violan, asesinan, y roban a la iglesia, por la funcion que detentan, pero se debe reconocer que tambien hay clerigos que tiene un buen desempeño en su mision. En fin , quien en quien para ponerse a juzgar los malos actos de los demas, ya dice bien un texto de la biblia, que primero quitemos la pelusa de nuestros ojos y despues la de otros. tambien he escuchado en la radio un programa que critica a la iglesia catolica por todos estos hechos y acciones, de los sacerdotes principalmente,puesto que tienen entradas de dinero, pero como ya dije , nadien es perfecto en esta vida, y a mi punto de vista , esos que le hechan a los CONSAGRADOS, algun resentimiento tienen, y eso los va a matar, ya que solo viven para eso, y yo digo !QUE LES IMPORTA ¡ SI LO hacen es su problema, ya que por ser hombres de Dios, (curas), pagaran y rendiran cuenta por eso, digo para el que cree, bueno , ojala los clerigos tratenn de reinvindicar sus malas famas. GRACIAS: Fecha: 07/12/2005 00:44.
Me he interesado por el llamado Concilio Cadavérico del Papa Formoso tras leer el libro "El Secreto de Saint Angelo" de Francisco Asensi.Hasta ese momento nunca oí hablar del mismo.Me parece un hecho alucinante y creo que no deja en buen lugar a la Iglesia Católica.Los católicos actuales ven su fe en peligro cuando leen estas cosas.En fin....
Fecha: 06/05/2006 15:57.
Ha ha ha !!!
Hay gente moralista aquí todavía que cree en la falsa moral de la iglesia... Todo no ha sido más que una mentira siniestra que ha sobrevivido durante los siglos. No habrá castigo ni tribulación para ninguno de todos esos antiguos próceres de la herejía porque simplemente no hay nada más allá de la muerte. De igual manera, la iglesia no sobrevivirá por mucho tiempo... Veo un vaticano en llamas y un humo negro ante los ojos de una humanidad confundida y demente. Apostasia invoco... espiritus inmundus... ave satana, gloria luciferi excelsi Fecha: 14/12/2006 04:10. |
El hombre razonable se adapta al mundo; el irrazonable intenta adaptar el mundo a sí mismo. Así pues, el progreso depende del hombre irrazonable.
George Bernard Shaw. Detrás de todo bibliotecario debe haber un escritor. Pero como el mundo es contradictorio, estos hechos raras veces se combinan con un resultado dichoso. Esta weblog se ve mejor utilizando el navegador libre Mozilla Firefox Archivos
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